Las políticas que se llevan adelante pueden parecernos buenas, malas y a veces hasta descabelladas. No obstante, a la hora de evaluar si un proceso ha sido exitoso o no, lo que nos queda por hacer es observar los resultados obtenidos para sacar conclusiones.
¿Y dónde deberíamos poner la lupa para saber si la política industrial ha sido exitosa? Un viejo proverbio popular dice que “en la cancha se ven los pingos”, y por lo tanto es el comercio exterior el mejor espacio para evaluar la evolución en la materia. Porque exportar significa que alguien en algún lugar del mundo, ha decidido que nuestro producto es el que tiene la mejor relación precio/calidad. Y porque las ventas externas están libres de las manipulaciones estadísticas.
Si analizamos la performance de las exportaciones de los últimos tres años de la convertibilidad (1999-2001), respecto a la de los últimos tres años del actual modelo (2008-2010), vemos que las mismas aumentaron un 103% en dólares constantes, o sea descontando la inflación de EE.UU..
Ahora bien, parte de ese aumento se explica por la formidable mejora en el precio relativo de los productos que producimos. La Energía lideró la suba en precios con un 218%. Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) vieron mejorar sus precios en un 91%, las materias primas (MP) en un 88% y muy por debajo las manufacturas de origen industrial (MOI) en un 28%.
Obviamente, uno esperaría que la participación en las exportaciones crezca en los sectores que con mayor fuerza vieron aumentar sus precios. Primero porque manteniendo el mismo volumen físico, aumentaría el valor más que proporcionalmente, y segundo porque aumentaría el incentivo sobre éstos sectores. Sin embargo el resultado ha sido absolutamente distinto.
Las MOI son ahora el componente de mayor peso en las exportaciones argentinas, con al 29% del total exportado y liderando el aumento en cantidades con 115%. Luego se destacan las MOA que aumentaron un 51% en cantidades, lo que les permitió alcanzar el 23% de la torta. Las MP también avanzaron, pero en menor medida, crecieron el 29% en cantidades y representan ahora el componente con menor incidencia en las exportaciones con 21%. El sector energía fue el de peor performance, ya que se contrajo un 46% en cantidades y por ende cedió en la participación, pasando de ser el componente de mayor peso con un 39% al segundo lugar con un 28%, y a pesar de ser el de mayor crecimiento en precios.
Ciertamente hay mucho para discutir, como la merma en la producción de energía, los cuellos de botella, el efecto de la inflación en las decisiones de inversión y consumo, etc. Pero no podemos dejar de reconocer que Argentina está hoy sensiblemente más industrializada de lo que estaba en el período de la convertibilidad.
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martes, 15 de marzo de 2011
jueves, 2 de diciembre de 2010
ES HORA DE AUMENTAR LAS RETENCIONES A LA SOJA
Las retenciones permiten que el tipo de cambio real no sea igual para todas las actividades, ya que según la tasa de retenciones que le corresponde a cada sector, varía la cantidad de pesos que reciben estos por dólar. Algunos colegas no están de acuerdo con esta política porque, argumentan, se distorsiona la asignación eficiente de recursos. Con este punto estoy totalmente de acuerdo. No obstante, creo que el problema con que nos enfrentamos es que la asignación eficiente de recursos, nos llevaría a tener una economía desindustrializada y totalmente dependiente del monocultivo.
En los últimos meses hemos visto una importante recuperación en los precios de los commodities. Esto significa una muy buena noticia para el país, porque favorece el ingreso de divisas y aumenta la recaudación del estado vía retenciones.
Sin embargo, también conlleva una dificultad creciente: la apreciación del tipo de cambio real.
Creo que es incorrecto afirmar que el tipo de cambio real está sobrevaluado, porque la realidad es que con este peso somos lo suficientemente competitivos para exportar y obtener un saldo comercial favorable. Pero ¿en qué sectores somos competitivos? El aumento de precios de los commodities nos está llevando a una situación de enfermedad holandesa, puesto que el ingreso de divisas provocado por el aumento del precio de la soja es más veloz que el aumento de productividad que puede lograr la industria. Consecuentemente, aumenta el sesgo hacia una mayor primarización de la economía argentina.
Para lograr una mayor competitividad de la industria se hace necesario aumentar las retenciones, principalmente a la soja, para evitar la sojización de la economía y permitir que los animal spirits hagan florecer otras actividades que demanden más mano de obra y valor agregado. Vale pues la frase del Dr.Carlos Pellegrini que no por antigua ha dejado de ser actual:
“no hay hoy, ni puede haber gran Nación, si no es Nación industrial, que sepa transformar la inteligencia y actividad de su población en valores y riqueza”.
En los últimos meses hemos visto una importante recuperación en los precios de los commodities. Esto significa una muy buena noticia para el país, porque favorece el ingreso de divisas y aumenta la recaudación del estado vía retenciones.
Sin embargo, también conlleva una dificultad creciente: la apreciación del tipo de cambio real.
Creo que es incorrecto afirmar que el tipo de cambio real está sobrevaluado, porque la realidad es que con este peso somos lo suficientemente competitivos para exportar y obtener un saldo comercial favorable. Pero ¿en qué sectores somos competitivos? El aumento de precios de los commodities nos está llevando a una situación de enfermedad holandesa, puesto que el ingreso de divisas provocado por el aumento del precio de la soja es más veloz que el aumento de productividad que puede lograr la industria. Consecuentemente, aumenta el sesgo hacia una mayor primarización de la economía argentina.
Para lograr una mayor competitividad de la industria se hace necesario aumentar las retenciones, principalmente a la soja, para evitar la sojización de la economía y permitir que los animal spirits hagan florecer otras actividades que demanden más mano de obra y valor agregado. Vale pues la frase del Dr.Carlos Pellegrini que no por antigua ha dejado de ser actual:
“no hay hoy, ni puede haber gran Nación, si no es Nación industrial, que sepa transformar la inteligencia y actividad de su población en valores y riqueza”.
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